La Sal ha sido desde los orígenes de la humanidad una
demanda vital, por lo que a través de la historia han
sido muchas las formas para obtenerla, llegando a convertirse
en moneda de cambio, de ahí el uso del término salario
de procedencia romana.
En Canarias no hemos permanecido al margen de esta
necesidad, recurriendo al mar y al comercio como vías
de abastecimiento más comunes.
Gran Canaria se encuentra en la ruta, entre Europa
y África, de buen número de aves migratorias, que utilizan
la costa este, como lugar de descanso, cabiendo destacar
la importancia biológica de las salinas, que actúan
como refugio de las aves que frecuentan las depresiones
litorales.
En el año 1804, Santiago Verdugo y Da Pelo, Regidor
Perpetuo de la Isla se dirige al Obispo Manuel Verdugo,
exponiéndole su deseo de contribuir al bien de las
islas: el pescado salado que se coge en las costas
de África es la principal subsistencia de los pobres,
por lo cual ha pensado seguir el ejemplo de su tía
Dña Ramona Da Pelo, que está construyendo por esos
días unas salinas en la Bahía de Arinaga.
En 1847, ambas salinas tienen unas dimensiones similares:
404 tajos las Doña Ramona, y 400 las de D. Santiago,
ocupando cada una de ellas una superficie de unos
15.000 m2; la producción anual de sal es de 500 a
600 fanegas en las primeras y de 400 en las segundas.
Unas y otras están en una situación de ventaja frente
a las ubicadas en la desembocadura del barranco de
Tirajana, de una mayor baratura del transporte, por
su cercanía a Las Palmas.
La producción de las de Arinaga alcanzaba, hacia
1875, las 2.000 fanegas (propiedad de Martín Saavedra
Medina, eran las únicas censadas en 1962).
La primera de las salinas importantes establecidas
en la comarca se ubicó en la margen sur del Barranco
de Tirajana. El Capitán y Regidor Antonio Lorenzo
Betancurt, tras conseguir la cesión de 4 fanegadas
de tierra concejiles “donde dicen las de Sardina,
Aldea Blanca, a orillas del mar”, obtuvo el reconocimiento
de la utilidad pública de su industria (31-10-1667)
y la autorización para construirlas, a cambio de un
reducido tributo de cuatro reales anuales.
Las salinas de Tenefé estuvieron en funcionamiento
hasta la Guerra Civil, produciendo sal para la pesca
que se embarcaba en la misma costa. Posteriormente,
han quedado reducidas a una actividad artesanal, puramente
testimonial. Igual proceso ha sido seguido por las
de Arinaga, de las cuales la situada más al norte
estuvo produciendo alguna cantidad hasta 1975, posteriormente,
y tras su inclusión entre los terrenos del Polígono
Industrial, son explotadas en precario por los antiguos
empleados, que comercializan un pequeña cantidad de
sal.
Situación Actual de
las Salinas de Arinaga.
El estado en el que se encuentran las Salinas de
Arinaga, obligan a establecer medidas, que pongan
en marcha actuaciones que frenen el progresivo deterioro
que están padeciendo. La situación y estado de conservación
de las instalaciones y del oficio de salinero, puede
ser calificada como crítica.
A partir de los años noventa un grupo de técnicos
y ecologistas de las islas han venido elaborando un
proyecto en colaboración con varias instituciones
para la recuperación de algunas salinas del Archipielago,
selectivamente escogidas, según los criterios de los
responsables del programa. Este proyecto denominado
Recuperación de las Salinas Canarias cuenta con
financiación del programa Europeo Regis y
de las Administraciones Canarias.
Las Salinas de Arinaga han quedado excluidas debido
a las presiones para la construcción del Puerto de
Arinaga. Estas salinas se encuentran dentro del suelo
del Poligono Industrial, cuyo máximo accionista es
el Cabildo Insular.
Actualmente se están llevando a cabo labores mínimas
de mantenimiento que no garantizan la conservación.
Datos Técnicos.
Las Salinas de Arinaga están asentadas sobre un soporte
artificial de barro y su tipología es de las más complejas
y evolucionadas.
Los siguientes datos dan una aproximación de las
carácterísticas de la "Punta de las Salinas":
|
| Propietario: |
Autoridad
Portuaria |
Otras personas: |
Manuel y José
Viera (Salineros Arinaga) |
| UTM(lat): |
3080666 |
UTM(lon.): |
460620 |
| Tipo de Suelo: |
Rosa marina con "strombus" |
Exposición al Viento: |
Alto |
| Vegetación: |
Psamófila-halófila |
Aves: |
Chorlitejo Patinegro |
| |
| Nivel: |
0.30 m. |
Desnivel: |
0.40 m. |
| Nº Cocederos: |
1 |
Sup. Cocederos: |
2.920 m2. |
| Nº de Tajos: |
318 |
Sup. Tajos: |
7.800 m2. |
| Captación: |
Tomadero |
Trasvase: |
Bombeo |
| |
| Vivienda: |
En 1ª línea costa |
Estado Viv.: |
Regular |
| Almacén: |
Entre el área productiva y el mar |
Tipo Almacén: |
1 nave a dos aguas |
| Estado Alm.: |
Mal |
|
| |
| Producción Estim.: |
144.948 |
Productividad: |
27 |
| Causas Deterioro: |
Expropiación |
Mercado Actual: |
Consumo local |
| Acciones: |
Incoacción BIC |
Recuperable: |
Sí |
| Observaciones: |
El tomadero sólo cuenta con un muro
de dos metros de largo que introduce el agua al
cocedero, el cual resulta insuficiente. |
Al presente los dos grupos de salinas subsisten,
Arinaga y Tenefé, se encuentran inmersos en el ámbito
de sendos planes de ordenación industriales y urbanísticos,
que han previsto su recuperación, dentro de una política
de protección del entorno; en ese sentido, está proyectado
el reinicio de sus actividades con fines, al menos,
didácticos, y, posiblemente, en las de Tenefé, también
comerciales.