El Gobierno de Canarias pretende construir dos plantas
de regasificación para la introducción del gas natural
licuado (GNL) en las islas de Gran Canaria y Tenerife.
Un combustible que se utilizará en las centrales de
Granadilla (Tenerife) y el Barranco de Tirajana (Gran
Canaria), para el funcionamiento de estas instalaciones.
Según la Administración pública canaria, ambas precisan
de la construcción de un macropuerto en Granadilla
y la ampliación del ya existente en Arinaga. Estos
puertos oscilan entre los 6 kilómetros proyectados
para el primero y los 2,2 kilómetros para el segundo.

El GNL es un combustible que en origen se encuentra
en formato gaseoso y se licúa a menos de 176 grados
centígrados, para así poder transportarlo y enviarlo
a su destino. Se trata de un combustible que tiene
que ser trasladado en barcos metaneros. Posteriormente
se regasifica y se envía a las centrales donde vaya
a utilizarse. Es un combustible que está actualmente
en expansión. Argelia es uno de los grandes productores
de ese gas, que cumple una función imprescindible;
por ello, existen grandes puntos de distribución y
reservas cercanos al Archipiélago. Además, en comparación
con el petróleo, el GNL es menos contaminante; pero
no es un combustible limpio, que es lo que ha vendido
el Ejecutivo canario que preside Adán Martín Menis.
La introducción del GNL en Canarias supondrá una inversión
de 360 millones de euros para cada una de las dos
plantas que se piensa construir en Tenerife y Gran
Canaria. No se incluyen aquí las inversiones anuales
con las que contarán esas plantas, así como la construcción
de los macropuertos de Granadilla y Arinaga, cuyo
costo supera con creces estas cantidades. Gasificadora
Regional de Canarias S. A., bajo su denominación comercial
de GASCAN, es la empresa promovida por el Gobierno
de Canarias para transportar el GNL y regasificarlo
en destino.
Posteriormente, se enviaría a las centrales de ciclo
combinado instaladas en el Barranco de Tirajana y
en Granadilla, que GASCAN venderá a Unelco-Endesa
para la producción de electricidad. GASCAN es una
sociedad presidida por José Carlos Mauricio, en su
calidad de consejero de Economía y Hacienda, y participada
por Unelco-Endesa, con el 73,9%; Sodecan, empresa
pública de la comunidad autónoma, con el 21,5%; Caja
Insular de Ahorros de Canarias, con un 2,3%, y Caja
General de Ahorros de Canarias, también con un 2,3%.

Este combustible no se explotará en las centrales
de Caletillas (Tenerife) y Jinámar (Gran Canaria)
debido a los elevados costes que supondría la construcción
de los gaseoductos y el impulso del GNL hasta estas
instalaciones, que seguirán empleando gasóleo y fuel,
como actualmente, puesto que no tienen instalados
los ciclos combinados y no existe intención de hacerlo.
Hay que indicar que Jinámar y Caletillas están entre
las centrales eléctricas más contaminantes de toda
la Unión Europea, dentro de su tipología, debido a
su antigüedad. Sin embargo, hay que mencionar que
Unelco-Endesa invierte gran cantidad de recursos en
su programa medioambiental, básicamente en los cambios
de filtros de estas centrales. No obstante, resultan
absolutamente insuficientes. Un ejemplo claro pero
poco tratado lo constituyen los estudios epidemiológicos
de enfermedades cardio-respiratorias realizados en
Jinámar, donde los vecinos que padecen estas patologías
han protestado en multitud de ocasiones, incluso ante
el pleno del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria,
debido a las afecciones provocadas por las emisiones
de la central térmica.
Alternativas a los puertos
La necesidad de construir ambas infraestructuras
portuarias para la entrada del gas natural en Canarias
ha generado un amplio debate en las Islas. El ex presidente
de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz y profesor
de la Universidad de La Laguna, Pedro Anatael Meneses;
el catedrático de Ingeniería de la Universidad de
Las Palmas de Gran Canaria, Roque Calero, o el profesor
de la Universidad de A Coruña y asesor del Ayuntamiento
de El Ferrol –donde se proyecta instalar una planta
similar–, Manuel Afonso Amorín, entre otros, discuten
abiertamente los postulados públicos.
El diseño de un sistema de boyas con membranas especiales
de acero u otros materiales, mecanismo empleado en
la actualidad para la introducción de otros combustibles
líquidos en las Islas; la realización de una infraestructura
basada en “duques de alba” para la descarga del GNL,
la instalación off-shore para la misma función, o
finalmente la introducción del gas natural, transformado
en origen en diesel sintético o gas to liquid (GTL),
que además serviría para el transporte a través del
mencionado sistema de boyas, constituyen alternativas
efectivas a la construcción de los dos macropuertos
proyectados y la instalación de las plantas de regasificación,
si éstas fueran necesarias.

Pincha aquí
para ver una demostración del funcionamiento de este
sistema.
Las movilizaciones al respecto han sido de las más
importantes de Canarias y han llegado a producir un
profundo enfrentamiento entre la alianza político-empresarial
que impulsa las nuevas infraestructuras y la sociedad
civil de Tenerife, principalmente. La manifestación
del pasado 27 de noviembre en Santa Cruz de Tenerife,
que reunió a unas 100.000 personas, es un fiel reflejo
de ello. También han tenido cierta importancia el
debate y la movilización en el caso de Gran Canaria,
que es al que principalmente se refiere el presente
artículo.
La cercanía de la planta proyectada en Gran Canaria
a núcleos poblacionales como Arinaga o Pozo Izquierdo,
los enormes impactos ambientales y los incumplimientos
de las distancias de seguridad impuestas en el Reglamento
de Actividades Molestas, Insalubres, Nocivas y Peligrosas
(RAMINP), constituyen los principales impactos e incumplimientos
legislativos, aunque no son los únicos. La sentencia
RJ 2004/1562, de 1 abril, emitida por la sección quinta
de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal
Supremo, viene a amparar y a reconocer las demandas
de Ben Magec-Ecologistas en Acción en sus alegaciones
iniciales y las sugerencias solicitadas a nuestra
organización por el propio Ministerio de Medio Ambiente,
y presentadas ante él.
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El RAMINP exige que haya 2.000
metros de distancia de seguridad de este tipo
de centrales con respecto a un núcleo poblado,
mientras que las recomendaciones hechas por
el Instituto Tecnológico de Massachusetts establecen
una distancia de 1.605 metros. El proyecto de
Gran Canaria está planteado a 1.200 metros de
distancia de Arinaga y cuenta con la consiguiente
oposición de una parte importante de su población.
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Si estudios energéticos demostraran la necesidad de
la introducción del gas natural en Canarias, la instalación
de la planta de gas en un lugar próximo a la central
sería una de las mejores alternativas. Aun así habría
que seguir oponiéndose a la ampliación del puerto
de Arinaga, para evitar los impactos ambientales en
sebadales, en colonias costeras, en el Área Importante
de Aves (IBA 351, Castillo Romeral-Arinaga), otorgada
por la Sociedad Española de Ornitología (SEO), y en
la Bahía de Formas y Pozo Izquierdo. Por último, cabe
añadir que también pone en peligro el
proyecto de desarrollo sostenible elaborado por Roque
Calero para la Mancomunidad de Municipios del
Sureste de Gran Canaria, y lógicamente, no evalúa
las oportunidades perdidas del mencionado plan (*).
Un modelo energético
para Canarias
Con todo, la reflexión fundamental que debe hacerse
es qué modelo energético se persigue con la entrada
del gas natural en el Archipiélago y a qué modelo
energético, guiado por criterios de sostenibilidad
y eficiencia, debiéramos aspirar los habitantes de
las Islas.
Los combustibles fósiles –petróleo, gasolina, gasóleo,
aceites y gases licuados del petróleo, butano y propano,
principalmente– tienen dos grandes inconvenientes.
Por un lado, son los principales causantes del cambio
climático del planeta y, por otro, las reservas existentes,
que no los recursos, dan un margen de uso y duración
de 30 a 40 años, al ritmo de consumo actual. Por tanto,
no se refleja un aumento de la demanda en esas estadísticas.
Antes bien, algunos expertos auguran ya la llegada
de una crisis energética.
Conviene recordar que Canarias posee un aumento de
la demanda de energía del 7% al 9% interanual, que
la introducción del gas natural no corregirá, sino
que seguirá permitiendo. Se descarta, asimismo, la
utilización de la energía nuclear para producir electricidad
debido a los residuos que produce y a la peligrosidad
que comportan las centrales nucleares. En nuestra
opinión, el modelo energético propuesto para Canarias
es insostenible, ahonda en la dependencia energética
del exterior y en la dependencia de multinacionales
como Endesa. Los sectores estratégicos, como el energético,
deben estar en manos públicas y capital canario medio,
no en manos de Lopesan, Germán Suárez, Hermanos Domínguez
u otros grandes dinosaurios de la economía canaria,
que tienen en José Carlos Mauricio su principal valedor.
El modelo energético para el futuro debe explotar
las fuentes energéticas renovables para cumplir el
Protocolo de Kyoto, y las endógenas para lograr así
mayor independencia económica del exterior. Canarias
puede y debe alcanzar las máximas cotas de independencia
energética del exterior, hito que no se ha logrado
por ausencia de una voluntad política mayoritaria
que permitiera al Archipiélago llegar a estos objetivos.
Sin embargo, existen en las Islas algunas experiencias
ejemplares: El Hierro ha puesto en marcha el “100%
renovable”, un proyecto que permitirá a la isla independizarse
del exterior en producción de electricidad. El ahorro
energético, la instalación de una central hidroeólica
o la inyección de energías renovables en la red serán
los mecanismos que se emplearán para lograr dichos
objetivos y producir, mediante energías renovables,
entre el 80% y el 100% de la electricidad necesaria.
La Palma posee una central hidráulica que se pretende
ampliar en estos momentos.
En Gran Canaria, la federación Ben Magec-Ecologistas
en Acción ha sugerido al Ministerio de Medio Ambiente
adoptar las siguientes medidas (muchas de ellas son
válidas también para la isla de Tenerife):
1. Potenciación del ahorro
energético, a través del cambio de luminarias
más eficientes, entre otras fórmulas: 10%-15%.
2. Construcción de una central
de hidrobombeo o hidroeólica (Chira-Soria)
en Gran Canaria: 5%.
3. Creación de estaciones
de energía solar fotovoltaica e instalación
masiva: 10%-15%.
4. Instalación masiva de agua caliente sanitaria,
mediante energía solar térmica: 1%-2% y un 30%-40%
en ahorro de butano.
5. Aislamiento de la red de las plantas desaladoras
e impulso de la energía eólica: 10%-15%.
6. Impulso de medidas que disminuyan las emisiones
realizadas por el transporte público y privado. El
cambio de combustibles, la tipología de los transportes
(paso a sistemas híbridos) y la puesta en marcha de
vehículos accionados por vectores energéticos sostenibles,
como el hidrógeno producido a partir de energías renovables,
podrían constituir algunas de esas medidas que han
de implantarse para alcanzar tales objetivos.

Conclusión
Como conclusión, creemos que Canarias debe
alcanzar sus máximas cotas de independencia energética
del exterior a partir de energías renovables,
aprovechando sus fuentes endógenas. Asimismo, se deben
realizar los pertinentes estudios que hagan viable
un futuro modelo energético
sostenible, potente, con la máxima independencia del
exterior y con proyección de futuro.
Es necesario buscar para las plantas de regasificación,
si finalmente son necesarias, lugares próximos a las
centrales, distantes de los núcleos poblacionales
y con infraestructuras tipo off-shore o mediante la
realización de “duques de alba” que aminoren los efectos
de dichas plantas. También
es preciso enterrar o semienterrar los depósitos de
las plantas de regasificación, para
minimizar los impactos paisajísticos y mejorar las
condiciones de seguridad de las plantas de gas. Y
todo esto en un contexto de participación de entidades
públicas y medianos empresarios en la sociedad GASCAN,
con el objeto de contribuir a acabar con el oligopolio
político-empresarial que actualmente gestiona el asunto
energético en las Islas.
Proyecto
de Desarrollo sostenible por Roque Calero